Una fecha que desde 1931 nos invita a reflexionar sobre el vínculo profundo que compartimos con todos los seres sintientes.
Cada 4 de octubre el mundo celebra el Día Mundial de los Animales, una fecha que desde 1931 —cuando se conmemoró por primera vez en Florencia, Italia— nos invita a reflexionar sobre el vínculo profundo que compartimos con todos los seres sintientes. Coincide con la festividad de San Francisco de Asís, patrono de los animales y del medio ambiente, símbolo de compasión y respeto por la vida en todas sus formas.
Desde el sector público, hemos querido honrar ese espíritu. Por eso, durante el período 2020–2023, en la Gobernación de Antioquia, creamos la Gerencia de Protección Animal, una apuesta ética y política enmarcada en la Línea 3 del Plan de Desarrollo Unidos por la Vida, llamada Nuestro Planeta. No fue solo una oficina: fue el inicio de una cultura de trato digno hacia los animales.
Uno de los logros que más nos conmueve fue la sustitución de 700 vehículos de tracción animal. Caballos, muchos de ellos viejos y enfermos, que durante años soportaron jornadas extenuantes, fueron liberados de esa carga y entregados en adopción para vivir una merecida “jubilación”. A sus propietarios, les ofrecimos acompañamiento para construir nuevas formas de sustento, sin recurrir al uso de animales.
También celebramos la esterilización de más de 80.000 animales de compañía, la atención a miles de animales víctimas de violencia o abandono, y la implementación de acciones para proteger especies polinizadoras y dispersoras de semillas. Nos ocupamos del manejo y control de animales ferales y felinos silvestres, combatimos el tráfico ilegal de fauna, y apoyamos la creación de Juntas Defensoras de Animales en los municipios. Además, impulsamos estrategias educativas para el bienestar animal y ambiental, y desarrollamos el programa Mi animal, mi amigo, que incorpora terapias asistidas por animales para mejorar la salud física, mental y emocional de las personas.
Hoy celebramos este día con la alegría de saber que cada paso dado fue por convicción, por justicia y por amor a la vida. Porque creemos que un mundo más humano empieza por reconocer la dignidad de quienes no tienen voz, pero sí alma.










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